El día que repartieron las neuronas, llegué tarde.
Y a unas cuantas cosas más.
Ay, si hubiera llegado antes,
si no parase el despertador tantas veces,
si no me diese la vuelta para re-dormir.
Quizá, algún día, aprenda a llegar pronto.
A los sitios, a las personas
y a lo que me producen.
A ambos.
Mientras tanto, seguiré diciendo que de los errores se aprende,
y ese tipo de cosas.
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