La canción aquella de que mi cama olía a ti siempre me pareció una cutrez.
Siempre hasta que pasa.
Porque hoy no es que mi cama huela a ti,
es que toda yo huelo a tu puta colonia.
Y maldigo cada rato a su creador.
Y a quien te la regaló.
Y a ti mismo por echártela.
Y a mi porque se me impregne.
Y a las sábanas por querer participar en este juego de olores.
Y a mi cerebro por recordarlo.
Y al mundo entero en general que hoy,
que huele a ti, huele un poco mejor.