lunes, 27 de febrero de 2017

Aprendiéndonos

Definitivamente el destino no quiere juntarnos,
asumámoslo de una vez.
Nada en conjunto nos sale bien,
pero sí lo individual.
Ya ni nos sale bien comunicarnos,
con lo que nosotros hemos sido.
Cualquier telegrama que cobrase por caracter,
tendría más conversación que nosotros.
Ni a besugos llegamos.

jueves, 23 de febrero de 2017

Gladiador

Ayer tuve un día maravilloso,
diría que el mejor del año,
pero volviste a última hora,
rozando las doce para joderlo un poco.
Creo que no le caigo bien a tu subconsciente.
O, si no, no me lo explico.

jueves, 16 de febrero de 2017

Esperamiento nº 143

Nunca he tenido suerte,
pero siempre has sido mi mejor trébol.

lunes, 13 de febrero de 2017

El pensamiento circular

Las nubes sabían que venías, porque se pusieron rosas. Les subiste los colores. Naciste para revolucionarlo todo y a mí me traías loca.

Tú que no te creías nada ni creías en nada. Te cegabas, apretabas tan fuerte los ojos para no ver que hasta estuve a punto de darte por imposible. Pero había algo que no me dejaba abandonar. Creo que eras tú que, a tu manera, me decías que no estaba equivocada. Que todo era recíproco, que desde tu ceguera ficticia también creías en nosotros. 

Tú y todo el mundo. Perdí la cuenta de las veces que la gente me hablaba de ti, que a su manera también creía en nosotros y puede que eso ayudara a que no tirase la toalla. Ellos me ayudaban a agarrarla incluso cuando ya no tenía fuerza. Me daban una palmadita cuando no podía ni levantarme, me daban impulso con sus palabras.

Esas palabras que tanto dolieron, que tanto creí yo venían solo a doler. Con lo fácil que era todo y lo difícil que parecía. Con todas esas nubes negras. Las mismas que hoy se tiñen de rosa, de risa y dicen que, cuando te quedes, se van. Que vas a hacerles el relevo porque contigo nunca habrá más temporales.

jueves, 9 de febrero de 2017

lunes, 6 de febrero de 2017

Farsante

El amor no es ciego, es pluriempleado.
Es explotador, es algo que lleva al límite,
que cansa, pero que engancha.
Que reniegas pero necesitas.
Que te hace dar todo sin esperar nada,
y, a veces, sin ni siquiera obtenerlo.
Y duele, y lo sabes, pero no quieres parar.
El freno está a tu lado pero no lo pisas
porque esperas que alguien te socorra antes de estrellarte.
Y no, no lo hace,
Te deja estamparte mientras mira,
Total, ni siente ni padece.
Al menos no por ti.
Y, aunque te empeñes en llorarlo,
esa sí que no es la solución.
Ni pasar página, ni olvidar.
No hay fórmula mágica,
pero alguien que no mereció tus risas,
muchísimo menos tus lágrimas.

sábado, 4 de febrero de 2017

Hacia el norte

Era jueves cuando estaba yo en la piscina, sufriendo mazo los más de 30 grados que hay ahí. Y fue entonces cuando me alegraron la semana con un Whatsapp. Que si quería ver a Izal, que si me apetecía la Despedida del Fin de Gira, que me invitaban. Y joder, claro que sí ¿Quién podría negarse? Na-die.

Así que, con el viernes reservado, nos acercamos al BEC, in extremis, muy extremis (tanto que nos perdimos a Modelo de Respuesta Polar, los teloneros). Pero llegamos a tiempo para ver cómo Izal empezaba su concierto de adiós (temporal) con una canción de Supersubmarina y cambiando la intro+Copacabana por Despedida, mucho más acorde con la ocasión.

A pesar de que el BEC no se llenó ni la mitad, no hacía falta. Aunque había autobuses 'de todo Euskadi', éramos más del aforo del Cotton (bar bilbaíno sobre el que versaron varios de los chistes de Mikel) pero menos que un concierto de Justino, y ni falta que hacía.

Una vez iniciada la Despedida, nos hablaron de los Agujeros de gusano y de dar Palos de ciego al aire, de La piedra invisible dentro de tus zapatos nuevos y de alejar a la gente Tóxica (joder, Mikel, que bien llevado todo para representarme muy fuerte). De 28 horas, del Arte moderno y de un trocito del aquel misterioso Extraño regalo, del que aún no se sabe muy bien qué era, pero que es un temazo. 

Mikel, haciéndolo bonito. Todo. Todo el rato.

Probaron un tema nuevo, Ruido blanco, que formará parte de su nuevo disco. De ahí que nadie pudiese canturrear nada, aunque el nene de 4 años que teníamos al lado lo intentaba. Y llegó el momento moñas con Los seres que me llenan y Pequeña gran revolución, menos mal que luego aquello se vino arriba con Tu continente y Conclusión en DO para ukelele (en este caso no sé si me gusta más la canción en sí o la grandiosidad de su título, tengo que consultarlo con la almohada).

Seguimos Hacia el norte para tratar los Asuntos delicados antes de que apareciese La mujer de verde para hacerle frente al Pánico práctico. Y antes del fin, llegó el III Epílogo de Agujeros de gusano, Resurreción y venganza, para acabar en Copcabana. Y Qué bien todo, y cuánta Magia y efectos especiales (y confeti y serpentinas y bolas gigantes saltando entre el público. Y nos dejaron con El baile, dándolo todo hasta que todo acabó.

Grandes Izal. Gran despedida. Esperaremos con ansia vuestra vuelta a los escenarios.


Bailando hasta que todo acabé, ya no importa lo que digan y menos lo que callen.

jueves, 2 de febrero de 2017

Febrero

Febrero ya era mi mes mucho antes de conocerte. Y no me estoy refiriendo al asqueroso 14, no. El mes entero me encantaba. Creo que fue culpa de La Habitación Roja, la musical, no la de Twin Peaks.

Era corto pero intenso. Todo en su justa medida, aunque también acabé cogiéndole cariño a esa día de más en año bisiesto.

Luego llegaste tú. Tu día y tus cosas. Y lo quise aún más. Pero ahora odio el segundo mes con todas mis fuerzas, con las que me quedan. Con las que (me) dejaste. Es el más corto, pero se me hace larguísimo. Eterno.

No veo la hora de que llegue marzo y sea primavera, aunque para eso aún queda.