Era jueves cuando estaba yo en la piscina, sufriendo mazo los más de 30 grados que hay ahí. Y fue entonces cuando me alegraron la semana con un Whatsapp. Que si quería ver a Izal, que si me apetecía la Despedida del Fin de Gira, que me invitaban. Y joder, claro que sí ¿Quién podría negarse? Na-die.
Así que, con el viernes reservado, nos acercamos al BEC, in extremis, muy extremis (tanto que nos perdimos a Modelo de Respuesta Polar, los teloneros). Pero llegamos a tiempo para ver cómo Izal empezaba su concierto de adiós (temporal) con una canción de Supersubmarina y cambiando la intro+Copacabana por Despedida, mucho más acorde con la ocasión.
A pesar de que el BEC no se llenó ni la mitad, no hacía falta. Aunque había autobuses 'de todo Euskadi', éramos más del aforo del Cotton (bar bilbaíno sobre el que versaron varios de los chistes de Mikel) pero menos que un concierto de Justino, y ni falta que hacía.
Una vez iniciada la Despedida, nos hablaron de los Agujeros de gusano y de dar Palos de ciego al aire, de La piedra invisible dentro de tus zapatos nuevos y de alejar a la gente Tóxica (joder, Mikel, que bien llevado todo para representarme muy fuerte). De 28 horas, del Arte moderno y de un trocito del aquel misterioso Extraño regalo, del que aún no se sabe muy bien qué era, pero que es un temazo.
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| Mikel, haciéndolo bonito. Todo. Todo el rato. |
Probaron un tema nuevo, Ruido blanco, que formará parte de su nuevo disco. De ahí que nadie pudiese canturrear nada, aunque el nene de 4 años que teníamos al lado lo intentaba. Y llegó el momento moñas con Los seres que me llenan y Pequeña gran revolución, menos mal que luego aquello se vino arriba con Tu continente y Conclusión en DO para ukelele (en este caso no sé si me gusta más la canción en sí o la grandiosidad de su título, tengo que consultarlo con la almohada).
Seguimos Hacia el norte para tratar los Asuntos delicados antes de que apareciese La mujer de verde para hacerle frente al Pánico práctico. Y antes del fin, llegó el III Epílogo de Agujeros de gusano, Resurreción y venganza, para acabar en Copcabana. Y Qué bien todo, y cuánta Magia y efectos especiales (y confeti y serpentinas y bolas gigantes saltando entre el público. Y nos dejaron con El baile, dándolo todo hasta que todo acabó.
Grandes Izal. Gran despedida. Esperaremos con ansia vuestra vuelta a los escenarios.
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| Bailando hasta que todo acabé, ya no importa lo que digan y menos lo que callen. |