martes, 30 de junio de 2015

viernes, 26 de junio de 2015

Golosinas

Le gustaba más que los cereales de chocolate con colacao por las mañanas.
Que cualquier helado.
Que todos los postres.
Que un día de primavera.
Que una tarde de sol y dos cervezas.
Que una noche de verano.
Que una madrugada sin sábanas.
Que cualquier amanecer en la playa.
Y gustar más que todas las cosas de un día era, cuanto menos, importante.

miércoles, 24 de junio de 2015

Esperamiento nº 82

¿Si no hay más ciego que el que no quiere ver,
no hay más tonto que quien no quiere entender?

lunes, 22 de junio de 2015

El mundo en calma

Pasó un mes entero cosiendo.
Literal y metafóricamente.
Cosió lo suficiente como para renovar el armario por sí misma.
Y se cosió tanto y tan fuerte que llegó a recomponerse.
Con hilos de colores.
Con diferentes telas.

sábado, 20 de junio de 2015

A los que volveremos

Creo que siempre he sido de salir corriendo. Alguna vez hasta literal.

Recuerdo, recién superadas las dos cifras de edad y vestida de princesa, salí corriendo porque un niño ninja quería ser mi novio. Aquello parecía la versión Disney (y sin caballo) de Novia a la fuga. Entonces, no sabía nada de la vida.

Tampoco que ese iba a ser mi modus operandi el resto de mi vida. Menos una vez. De esas que dices, 'voy a quedarme, a ver qué pasa que el otro camino ya se dónde me lleva'. Y maldita la hora.

Llovieron hostias como panes. De hecho, creo que no he vuelto a pisar una panadería porque me produce cierto rechazo. Aunque lo cierto es que volvería a repetir.

jueves, 18 de junio de 2015

Historia de nunca acabar

Necesito que redefinan mi diccionario. Que me expliquen que último significa nunca más y que ahí no hay cabida para más bucle. Esa repetición que hacía que cada última vez fuese una primera. Como el principio del final que nunca avanzaba. Como nosotros.

No sé cuántas veces nos ha llovido encima ni cúantas nos ha quemado el sol, pero llevamos demasiado tiempo en el mismo punto soportando las inclemencias, y la piel lo nota. La mía dice que no puede más, que está envejenciendo mucho y muy rápido. Demasiado. Y eso no hay crema milagrosa que pueda curarlo.

¿Y la tuya? ¿Cómo ha afectado el paso del tiempo a cada una de tus células?

martes, 16 de junio de 2015

Esperamiento nº 81

Y, ¿cómo se interpreta la dedicatoria de una canción
compuesta para otra persona?
Es decir, una canción dedicada a alguien
en quien no pensabas cuándo fue escrita.
¿Cuenta como piropo, 
o es pulla de desamor rencoroso?

domingo, 14 de junio de 2015

Ayer


Ayer, estabas tan ausente y no supe entender
que el silencio no para de hablar.


La Habitación Roja

viernes, 12 de junio de 2015

miércoles, 10 de junio de 2015

Esperamiento nº 79

Huir de cosas que, a priori, auguran futuro
para quedarse en lo negro desde el principio.

sábado, 6 de junio de 2015

Castillo de naipes

Merecía saber tu partida, 
la de cartas y la otra.
Conocías mis naipes 
tanto como yo ignoraba los tuyos
y solo me di cuenta al final de la partida.
La de cartas y la otra.

La coma que se hizo punto y seguido
terminó por ser uno y aparte,
para marcar bien la disancia.
Entre las letras y entre nosotros.
Para que el que leyera no supiera
dónde empezaba uno y acababa el otro.
En las letras, no entre nosotros.

No empezamos ni acabamos,
ni siquiera fuimos punto,
mucho menos coma.
Ortográfica, no forma verbal.
Comer comas será como acabar con los límites,
con las fronteras.
Geográficas, no verbales.

jueves, 4 de junio de 2015

Esperamiento nº 78

La simpleza de un nudo marinero
comparado con el de la garganta.

martes, 2 de junio de 2015

Cómo hablar

Me recuerdo en pleno 2000, y con Amaral petándolo muy fuerte, como en un pasaje de la Biblia. Porque yo no sabía que la susodicha decía cómo hablar, si cada parte de mi mente es tuya, para mí cantaba como Abraham, que cada parte de mi mente es tuya. Y aquello lógica no tenía, pero daba igual.

Quince años más tarde he vuelto a Amaral, a cómo hablar, pero a otra estrofa. Ahora me quedo en el a veces te mataría y otras en cambio te quiero comer, me estás quitando la vida. Porque me representa y porque resuena en mi cabeza en cada una de tus palabras. Porque salgo de casa en modo te mataría y acabo en te quiero comer antes del primer minuto.