La voz nerviosa y el movimiento agitado de manos al hablar.
Las ideas aturullándosele en la cabeza.
La falta de conexión entre boca, cerebro
y lo que en su cavidad inter-torácica pasaba.
Los rodeos para evitar la dirección,
para restarle hierro,
para impedir el shock.
La contradicción que indicaba el fracaso de toda maniobra.
La fragilidad del ser humano queriendo no ser sincero.
El miedo que da hacer frente a según qué cosas.
Del temblor de piernas no hablamos,
las buenas conversaciones se inician sentados.
