He soñado con una señora que me decía que no tenía la edad, ni la cara, para escuchar canciones tan tristes, por muy bonitas que fuesen. Que parase de seguir la línea. Que no hacía más que reproducir sistemáticamente el mismo esquema una y otra vez. Señor, triste y gallego. Y, del mismo shock, me he despertado.
A veces, el inconsciente me fascina.
Interprétame los sueños, Freud.