Ha vuelto a pasar. Y lo peor es que volverá a ocurrir, como si lo viera. Que me arranquen esta página ya o, mejor, que te arranquen a ti.
Joder, si es que no aprendo. En otra vida tuve que ser un cangrejo, no se me ocurre otra forma de explicar por qué solo camino hacia atrás. No literalmente, se entiende. Aunque casi.
Un día me dije: te vas a sentar en esa silla y te vas a romper en mil pedazos por última vez. Vas a sacarlo todo. A escribirlo. Y será tan jodidamente bonito que dolerá y encantará a partes iguales.
Me senté. Lo saqué y lo escribí. A veces aún lo leo, pero ya no duele.
Hoy vuelve a ser ese día, por diferentes razones. Y es que es la única forma que conozco de reiniciarme.
Me falta un 0.05% de mí y no eres tú. Es una muela que, curiosamente, empezó a darme guerra justo después de que tú decidieras dejar de dármela. Cómo son las cosas, oye.
Ahora duerme, como tú. Se siente de lejos y parece que no duele. A ver cuando se me despierte la boca, cuando me levante mañana.
Por ahora se porta bien, como yo. Ahora soy una pieza menos. Mejor dicho, dos piezas menos que acabarán siendo tres, que su pareja también va fuera.