jueves, 30 de julio de 2015

N = 3

Tus mañanas se conviertieron en mis nuncas.
Tus hasta otra en mis jamás.
Tus qué tal en hasta luegos.
Tus hola en adiós.
Tú en nada, yo en mi todo.

martes, 28 de julio de 2015

domingo, 26 de julio de 2015

Esperamiento nº 86

Ya eran ganas de querer hacerlo mal
con lo poco que cuestan las cosas bien hechas.

viernes, 24 de julio de 2015

Bikini

Fue como ir a un festival de verano.
Algo que esperas con ansia, 
que disfrutas al máximo desde el minuto uno
y que deja sensación de vacío al acabar.
Pero que deja marca en la piel,
como la del sol,
y que resuena en la cabeza.

miércoles, 22 de julio de 2015

La gran montaña

La falta de defensas es como un imán,
que atrae todo lo malo sin que haya sido llamado.
Y llega para quedarse contigo un rato,
lo suficiente como para destrozarte un poco.
Lo justo para hacerte guardar reposo,
para regalarte gran dolor corporal
y uno más grande de cabeza.

La falta de defensas no la curan los zumos de naranja.
Eso que si no tomabas rápido se quedaban sin vitaminas.
Ni siquiera con medicinas.
Se cura solo con mimos.

La falta de defensas te lleva al fracaso.
Al fracaso general.
Porque no luchas por pensar no saber.
O que no hay motivo.
Porque te quedas parado por comodidad,
como si alguien sujetase tus pies al suelo.

La falta de defensas es una mierda
que inventaron unos señores que comercializan yogures bebibles.
Y que compras para que no se te resfríe el niño
que juega al balón en plena calle un día de invierno.
O eso quieren vender.
Y venden.

La falta de defensas es un estado emocional.
Es una pausa sin posibilidad de continuar,
a no ser que se abandone el letargo.
Que está muy bien hibernar de vez en cuando,
pero también ver el sol.
Y es ahí cuando se recupera todo,
cuando los minutos necesarios de sol tocan tu piel,
pero sin traspasar el SPF, 
que quemarse es otro asunto que ya no depende tanto de ti.

lunes, 20 de julio de 2015

sábado, 18 de julio de 2015

Asuntos delicados

El frío en la garganta.
El dolor de chillar.
Las manchas de alcohol.
Los restos de carmín.
El barro en los zapatos.
La cartera vacía.
El estómago indispuesto.
El dolor de cabeza.
La invasión de moretones.
La resaca de después y la sensación de grandeza.
De repetirlo todo aún sabiendo las consecuencias.
De ser valiente por ser joven.
De ser joven y disfrutar.
De disfrutar y sufrir.
De sufrir por gusto.
De gusto por el frío.
Del frío de la mañana después de una noche en vela.
De velas que iluminan.
De luces que no se apagan.
De interruptores que no existen.
De límites que se desconocen.
Del todo por el todo sin importar nada.
De nada que no se ahogan.
De ahogos que ya no duelen.
De dolor que ya no produces.
Del nada por el todo importando mucho.
De mucho que nunca es suficiente.
Del más y del para siempre.

jueves, 16 de julio de 2015

Yo sólo quería que me llevaras a bailar

Aprendí a bailar con alguien.
Seguí sus pasos,
me ajusté a su ritmo,
memoricé canciones,
rompí zapatos.
 
Acabó la canción y me perdí.
Tardé en aprender a cambiar de compañero.
A dejarme guiar por nuevos pies.
A reconocer otra voz que marcara los pasos.
A seguirlos.
A pasar horas bailando.
A no querer parar.

Tardé, pero aprendí que no podía acostumbrarme a solo una pareja.
Que nada es eterno y que todo termina
y, que cuando acaba, hay que volver a empezar.

Volver a saber encontrar quién te haga mover los pies.
Quién sepa ajusarse a ti.
Quién es capaz de hacer que nunca dejes de bailar.
Quién puede compartir la canción infinitamente efímera.

martes, 14 de julio de 2015

Caminos infinitos

Vivir sin drama me sube el azúcar.

Cuando me rodea el gris, lo ñoño pasa a convertirse en el día a día; pero al volver la luz, el mundo de arcoiris y unicornios vuelve a producirme la misma urticaria.

No se puede ser más bipolar. Y además, sufrirlo sin cura. Pero, ¿qué sería de todo si no hubiesen altibajos? ¿Qué podría tener de emocionante vivir en línea recta? ¿Qué sería de mí sin el mareo que produce un camino de curvas?

Si inventaron el anti-mareo, no fue para que no viajemos, si no para que no temamos el camino si lo que queremos es llegar a un destino concreto.

Viajemos, que la experiencia siempre compensará el precio del peaje.

lunes, 13 de julio de 2015

Palabras más, palabras menos XXI

Me siento como cuando uno se despierta por la mañana y al abrir los ojos descubre que en realidad no ha dormido con nadie aunque lo hubiera soñado. Es una especie de angustia cósmica, profunda, aterradora y hermosa al mismo tiempo. Como si no existiera ni el bien ni el mal. Sólo las cosas en un presente espantoso y perfecto al mismo tiempo. Porque no podría ser mejor. El ser humano, sencillamente, no da para más. Todo es mentira ¿Pero qué importa?


Juan Sardá, Dinámica de los cuerpos eléctricos 

domingo, 12 de julio de 2015

La tragedia del señor submarino

La realidad estampándose en la cara del incrédulo. 
El gesto sin alterar, 
el alma hecha pedazos.
Los trozos por el suelo, 
la esperanza bajo tierra,
el dolor en los huesos.
Músculos agarrotados,
ojos a punto de llorar.

viernes, 10 de julio de 2015

lunes, 6 de julio de 2015

Antídoto

Si crecer es aprender a despedirse, he alcanzado el súmmum de la madurez. 

Te digo adiós desde aquí, pero sin agitar la mano ni ondear pañuelo alguno. Digo adiós sin decir porque no me preocupa si el despedido se entera o no, con que yo sepa que estoy diciendo adiós, ya me vale.

Añado, crecer no es sólo aprender a despedirse, es saber cuándo hay que ser egoísta.

sábado, 4 de julio de 2015

La pequeña muerte

No sé si es cansancio,
o si es aburrimiento.
De ti.
De mí.
De mí contigo.
Aburrimiento cansado,
o cansancio aburrido.
Un poco de cada,
un poco de quien,
el resultado es el mismo.
Hasta otro ratito.

jueves, 2 de julio de 2015

Mi primera combustión

A veces el reggaeton me parece hasta bonito.
Como esta mañana cuando, al despertar,
tenía un sms que decía que tu cama olía a mí. 
Mucho tenía que oler, y muchísimo más gustarte,
para gastar dinero con ese tipo de frases.
Pero qué bien.
Y qué buenos días.