lunes, 29 de febrero de 2016

Palabras más, palabras menos XXIV

La necesidad de huir se está volviendo abrumadora. Por las noches, puedo oír en mi cabeza un susurro bajo pero implacable e incontestable: “escápate”. Cuando cierro los ojos, mi cabeza se llena de imágenes de vidas pasadas y futuras, las cosas que soñé que quería, las cosas que tenía y tiré. Me resulta imposible relajarme, pues todo aquello en lo que pienso me lleva a un callejón sin salida: la galería cerrada, las casas en esta calle, las agobiantes atenciones de las tediosas mujeres de pilates o las vías al final del jardín con sus trenes, siempre llevando a otras personas a otros lugares, recordándome una y otra vez, una docena de veces al día, que yo permanezco inmóvil.

Me siento como si fuera a volverme loca.

Y, sin embargo, hace apenas unos pocos meses me sentía mejor. Estaba mejor. Podía dormir. No tenía miedo a las pesadillas. Podía respirar. Sí, a veces también quería huir. Pero no todos los días.
Paula Hawkins, La chica del tren

jueves, 25 de febrero de 2016

Laberinto

Tú diciendo que esto
y negándolo
y diciendo lo contrario.
Yo asintiendo,
como si no fuera conmigo.
Mientras el mundo me da la razón.
Película parece,
historia no es.
Inicio de un bucle infinito
que, como su nombre indica,
no sabes dónde ni cuándo acabará.
Y menos aún cómo se originó.
Ni como salir.
¿Saltar al vacío?
Porque, dejarse llevar suena demasiado bien,
siendo yo muy hater de Vetusta Morla.

lunes, 22 de febrero de 2016

Esperamiento nº 112

Todo lo que se pierde por miedo.
Todo lo que se pierde por no intentar.

jueves, 18 de febrero de 2016

Fotogramas

Me he hecho mayor porque prefiero un sábado de manta-peli que salir a emborracharme (y lo que surja). Que si hace frío ya no estoy para sentarme en el suelo y sacarme fotos y tirarme así horas. Ahora prefiero cojín mullidio y unas cervezas tranquilas, aunque luego no dejen prueba gráfica.

Me he hecho mayor porque el vuelvo al re-tape. La época de pintarse como puerta y enseñar carne ya no me apetece tanto. Ahora solo unos morros bien rojos y mil capas de rimmel, eso sí. Y nada más.

Me he hecho mayor sí. Pero sigo riéndome igual, o más, y seguro que mucho mejor que antes.

Me habré hecho mayor aunque siga viviendo en los dieciocho, pero un poco más tranquilos. Con reorden de prioridades, con cambios pequeños, con sueños lentos y aviones veloces, que diría Izal.

lunes, 15 de febrero de 2016

Lo que tú y yo sabemos

No me vuelvas a decir lo que es cuando sabes que es mentira.
Engáñate solo,
si eso es lo que quieres.
Pero deja de intentarlo conmigo,
de perder el tiempo
y gastar saliva. 
Eres tú quien se engaña,
no yo.
Ni nadie con sentido común,
que nombre tan poco apropiado
para algo que lo que no tiene es sentido.
Pero a lo que íbamos,
deja de evadir,
de ser muy cobarde
y menos honesto.
Debes saber que en plena era del hashtag,
es posible vivir sin etiquetas.
Que no todo requiere de un nombre.
Que a veces eso está sobrevalorado.
Pero deja de llamarlo como no es
y disfrazarlo de lo que no parece.
Déjalo estar, déjalo fluir.
No hay prisa, ni pausa
sólo calma y tiempo.

jueves, 11 de febrero de 2016

El tercer día

Los propósitos de año nuevo se me deshinchan a la velocidad de un globo.

Debería leer más, escuchar mejor y comer menos chocolate.

Pensar menos, andar más y hacer paradas menos cortas.

Debería y debería. Pero sé que no lo haré.

lunes, 8 de febrero de 2016

jueves, 4 de febrero de 2016

Espiral

La salida a este bucle de cartulinas y tiempo libre, ¿dónde está?


Y mi carnet de maestro Pokémon, ya de paso.