lunes, 30 de marzo de 2015

Palos de ciego

Para poder afirmar que ha llegado el final, primero hay que sacar toda la mierda que se lleva dentro. Solo ese estado de Santa Paz, sin ser yo muy católica, permite avanzar, cerrar o lo que surja.

Y así fue. Borrón y cuenta nueva, pasar de página, llámalo como quieras, pero eso es lo que acaba de pasar. Y qué bien sienta. Aunque ahora tocará volver a empezar, y no hay nada que de más pereza.

Al final resultará que tuve suerte. Y yo sin saberlo. Sin querer saberlo. Sin darme cuenta o sin querer hacerlo. Lo peor es que espero que solo sea el final del principio.

Mejor sentarse a esperar, sí.

jueves, 26 de marzo de 2015

Autoayuda

Me cansé de ti. Y de hundirme en tu mierda. En tus pocas ganas, que acabaron con todas las mías.

Rellené el cupo de muchas cosas. Como para toda la vida. Cosas que nadie más podrá disfrutar gracias a la sobredosis que me has causado.

Porque sí, podría decir que durante todo este tiempo has sido como mi droga. De la buena, pero comercializada en tristes migajas que me servían para semanas. Hasta cuando decidías volver a mí.

Y yo te esperaba. Con mariposas en el estómago y tanta sed de ti que pareciera que acabase de atravesar un desierto. El de tus ausencias, el de tus silencios adornados por el oasis de tu interés.

Lo único bueno que tiene el que me hayas dejado tan vacía de ganas y tan llena de tiempo malgastado, es que ya no tengo nada que perder. No contigo. 

Y espero que no vuelvas. Y no quiero que vuelvas más. Y si lo haces, ya no te estaré esperando. Porque vi pasar tantos trenes mientras te esperaba, que al final dejé la estación para que nadie supiera de tu abandono.

Ahora solo pienso en recorrer el mundo en cualquier medio de transporte. Cualquier mundo puede ser bueno si no estás tú, y del transporte mejor no hablemos. Porque solo tú dañabas la capa de ozono que me envolvía. Y mucho peor ya no se puede hacer.

martes, 24 de marzo de 2015

Souvenir

Perdón.
Perdón por la interrupción. 
Perdón porque hoy me apetezcas.
Perdón por haberme contagiado de tu intempestividad.
Perdón por hacerme valiente un día como hoy.
Perdón por llevarte dentro.
Perdón por no saber sacarte.
Perdón por no intentarlo lo suficieinte.
Perdón por todo.
Y gracias.
Muchas gracias, también.

domingo, 22 de marzo de 2015

Guitarras

Se enamoró de unas manos.
De las que mejor supieron tocarle.
De aquellas que lo aprendieron todo de las guitarras.
Porque las manos que hacen música saben sacar lo bueno de todo.
Saben hacer que todo suene.
Que todo suene bien.

viernes, 20 de marzo de 2015

Variables

Creo que solo te mereces cosas buenas. Y que yo esté cerca de ti. Aunque tú eres libre de pensar diferente. Pero a ratos, cuando te pienso con objetividad, me contradigo.

Porque querer no es dejarme con la palabra en la boca, es que las saques si el sacacorchos es un beso. Es que dejes de pensarme de madrugada para hacerlo durante todo el día. Es buscar un hueco en el agobio para propiciar el encuentro. Ese que lo disipa todo en la primera mirada. Todo lo opuesto a ti.

Y es que tú no sabes querer. Y yo ya no quiero hacerlo. Porque no concibo el querer sin dolor, pero tampoco puedo soportar más daño. Y es entonces cuando todo se vuelve imposibilidad.

Y que lo imposible se intenta decían, ¿no? ¿Y qué pasa cuándo ya no quedan oportunidades? ¿Y si esto es como un videojuego cuyo protagonista está abocado a la muerte porque ya no le quedan vidas?

Y ahora me asalta otra duda, ¿dejaré en algún momento de ser gato por ti? Por eso de las siete vidas, digo. Aunque es muy posible que las haya gastado todas contigo, porque no sé cuántas veces me has matado. Y casi mejor no saberlo para no tener que morirme del susto.

Y si ya no me quedan vidas contigo, ¿me quedarán para alguien más? ¿Será posible el reinicio de mi sistema operativo o lo has dejado tan obsoleto que ya nada hay que pueda hacerse por él?

Creo que ya no me quedan más dudas, a excepción de la gran incógnita de la humanidad: ¿a qué huelen las nubes?

miércoles, 18 de marzo de 2015

Esperamiento nº 70

Las imbecilidades hay que aplaudirlas muy fuerte.
Tienen mucho más mérito que cualquier otra cosa.

lunes, 16 de marzo de 2015

Más de una vez

Esperó porque le habían dicho muchas veces que todo lo bueno tarda, pero llega. Tal vez demasiadas. Y, aunque prometió no echarle en cara que llegara tarde, sabía que acabaría lanzándole pullitas desde el cariño.

Estiró las piernas un poco y volvió a sentarse un rato más. No podría soportar la espera de pie.

Vió como pasaban los minutos. Como se agrupaban en horas que acababan siendo días que contar por semanas. Llegaron a convertirse en meses, incluso en años, para al final darse cuenta de que lo único que se le pasaba era la vida.

Y todo porque la esperanza es lo último que se pierde.

sábado, 14 de marzo de 2015

Esperamiento nº 69

La intensidad de las cosas se mide
en grados de inclinación de espalda.

jueves, 12 de marzo de 2015

Esperamiento nº 68

Nunca fuiste mi tipo,
pero acabaste ganándote un hueco en lo más profundo de mí.
Y viceversa.

martes, 10 de marzo de 2015

Sol y sombra

Pensó en devolverle cada instante de dolor en dosis de felicidad. Nada podría molestarle más que ver que, además de haber sido capaz de pasar página, por fin volvía a sonreír. Y funcionó.

Solo hubo que ver aquel rostro desencajado para saber quién acabó ganando. Aunque tuviese que escalar desde el inframundo.

domingo, 8 de marzo de 2015

Esperamiento nº 67

El momento en el que escribir deja de doler.
El inicio del buen camino.

viernes, 6 de marzo de 2015

Etcétera

Yo te echo de menos.
Tú a mí no.
Él sigue sin aparecer.
Ella volvió a vencer.
Ello se fue. Para no volver.
Nosotros lo hicimos mal.
Vosotros volvéis a jugar.
Ellos no saben nada.

miércoles, 4 de marzo de 2015