domingo, 30 de noviembre de 2014

El equilibrio (no) es imposible

Parece ser que 2014 tenía preparado un gran acontecimiento en noviembre que compensase un año tan (ir)regular. El protagonista, el SEÑOR IVÁN FERREIRO; el evento, un conciertazo. De estos que cuando sales, además de temblarte las piernas, sueltas aliviada un 'Ya me puedo morir tranquila'. Porque un señor que empieza algo tan bonito llevándote a Twin Peaks, se lo merece.

Continuó hablando de El Bosón de Higgs y cómo afectaba todo aquello en el Valle Miñor para acabar diciendo que El equilibrio es imposible (un poco tempranamente) y que quienes dicen ser felices muchas veces tienen caras muy tristes. Entrado en calor y con ganas de bailar, llegó el Pájaro azul que hizo a todos mover los pies y las caderas, dio fuerza a las gargantas y animaba a aplaudir todo el rato. Minutos después llegaba la primera versión de la noche. Una pervesión catastrófica (como acostumbra a decir), pero de lo más bonitapreciosa. Porque anoche, Iván quería ser un poco Julio Iglesias y, por si la elegancia del traje no fuese suficiente, nos deleitó con Abrázame.

Con Bambi Ramone volvió la marcha, para sumergirnos otra vez en el drama con temazos varios como Me toca tirar, Chainatown, El fin de la eternidad, Inerte, Jet Lag y Tristeza. Y volvió la fiesta de los Aliens que se creen Romeos, pero sin Julietas Predators, pero sonando igual de estupendo. Y más marcha, porque Cómo conocí a vuestra madre es una preciosidad (es más, será la canción de mi boda. Saludo desde aquí a mi marido del futuro para que vaya haciéndose una idea de lo que le va a tocar) y las ganas de salir por la ventana de la habitación y volar hasta NYC. Le cantó a la Santadrenalina de los Años 80 en medio de El viaje de Chihiro. De Solaris y los Pandelirios (palabra que me parece infinitamente preciosa) y se fue cantando el adiós.

Volvió solo para cantar mano a mano con su piano. Decía que ya no canta Ciudadano A, pero que iba siendo hora de recordar a determinadas personas algunas cosillas. Y todas las voces fueron una, y el Antzoki se llenó de la rabia necesaria para que el mensaje surtiera efecto. Para retomar la segunda ronda de perversiones, dio tres opciones: en primer lugar Destruye de Ilegales; en segundo, Vidas cruzadas de Quique González y, por último, 1999 de Love of Lesbian. Decía que la que más le apetecía era la primera de las propuestas, pero que iba a cantar las tres. Y cumplió. Y nosotros, que mientras Iván tocaba Insurrección, éramos quienes le poníamos voz, excepto un pequeño lapsus colectivo que él se encargó de corregir para concluir que hay algunas Promesas que no valen nada.

Cerca del fin, el escenario volvió a llenarse para hablar de inquietudes que persiguen el alma. Y para Turnedo. Y ya cuando pensábamos que no quedaba nada por cantar, ni  con lo que sorprender, habló de El dormilón para acabar despidiéndose con eso de Mi furia paranoica.

 Y todo acabó entre abrazos y besos. Y muchos aplausos.



Y yo no quiero volver, no me repitas jamás 
que no sabes qué hora es
las 7.27 o ¿no?, ya terminé.
No te echaré de menos en septiembre,
verano muerto, veré a las chicas pasar.
Será como aquella canción de los años 80,
seré como el tipo que algún día fui.

jueves, 27 de noviembre de 2014

martes, 25 de noviembre de 2014

Disparate

Que ya no me muevo por nadie,
que toca recuperar energías 
para cuando las noches vuelvan a hacerse de día.
Y sin prisa, pero sin pausa.
Debatiendo el todo y la nada.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Desconocidos

De cuando pasamos horas mirando al techo
y escuchando canciones tristes.
Y no paramos de reír.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Eléctrico

Puedo afirmar y afirmo que el de anoche fue el mejor concierto de Supersubmarina al que he ido. Es posible que fuese por el buenorrismo subido del que estaba Chino (y del que era plenamente consciente), el efecto de las nuevas canciones, las ganas locas o la mezcla de todo, no sé.

Empezamos con unos paisanos, amantes de la puchera y que le cantan cosas bonitas a los sapos. Hasta el punto de dedicarles un vals. Mild-Ellas supieron molar, como la anterior vez que nos hicieron mover los pies, y desde la que hacía mucho tiempo. Demasiado.

Hasta ayer, Mild; a partir de ahora, Ellas

Cambio de instrumentos después, irrumpieron en el escenario el señor de Japón y sus amigos que decían cosas de Samurai para hacerlo como siempre, es decir, genial. Debo reconocer que ardía en ganas de chillar aquello de darte un par de abrazos y explotar y soltar lagrimilla con De las dudas infinitas o Para dormir cuando no estés, pero me quedé con las ganas. Aunque pensándolo bien, aquello era una fiesta, no un drama.

Del repertorio, salvo lo arriba mencionado, ni una pega. Además de todo lo que se relaciona con el Viento de cara, por allí se pasearon Hermética, Tecnicolor y las Hogueras de la Santacruz. Niebla, los sususususususpensos de Supersubmarina y la Ola de calor. También la Puta Vida de un Kevin McAllister un poco tempranero (pero que nunca dejará de pensar en horizontal mientras suenan los MGMT). Y como final, y como siempre, e igual que siempre, vinieron los números. El Cientocero ese que cuando tus ojos se dilatan, me dice que esta noche has metido la pata y que te estás quedando conmigo. Pero esto no ha hecho más que empezar (aunque en este caso se acababa).

Hubo hueco para el euskera, para el eskerrik asko andalúz. Y para hablar de su primera vasca vez. De escuchar Benzemá en vez de beste bat. Y de hacer monólogo lesbiano (en este caso mini) en alusión a esas cosas tan... incalificables que suceden por aquí. Y el adiós. Y el hasta siempre.

Ya me dí por muerto una ocasión y hace tiempo que dije que no,
que no te volvería a perdonar, pero no quiero estar sin verte más.
Necesito un poco de piedad, darte un par de abrazos y explotar,
pero no me dejas otra opción, siempre eliges mal, crees que es lo mejor.
Y yo no puedo más, yo ya no puedo más.

















lunes, 17 de noviembre de 2014

sábado, 15 de noviembre de 2014

Esperamiento nº 35

La vida es lo que pasa entre las promesas etílicas y los recuerdos.

martes, 11 de noviembre de 2014

Estaciones

No sé querer por interés. Y mira que lo he intentado.
Yo, que estuve a punto de quererte para todo,
pero me hiciste ver que no valía(s) la pena.
Y ahora, cada vez que intentas quererme para algo,
voy queriéndote cada vez para menos. Y más lejos.

viernes, 7 de noviembre de 2014

La pena o la nada

Apareciste para restaurarme y al irte sin un adiós, 
me dejaste peor de lo que estaba.
Volviste de nuevo para rascarme las cicatrices.
Para abrirlas y meterte dentro.
Hasta el fondo y sin pedir permiso.
Pero te fui sacando, poco a poco,
como la herida que expulsa el objeto extraño que la produjo.
Me cosí con el hilo de la indiferencia,
ahora ya solo queda que alguien me quite los puntos.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

lunes, 3 de noviembre de 2014

Esperamiento nº 32

Aunque quería cerrar círculos,
solo acababa borrándome las líneas.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Esperamiento nº 31

Me late más el corazón bajero que el que tengo entre las tetas.