No te he contado que ya me das igual porque me resultas indiferente.
Ya no me interesan tus fotos de postureo ni esos vídeos que pretenden mostrar una felicidad que no es. Y no lo es porque lo dices tú, que no yo. Que a mi ya todo me da igual. Que todo lo que venga de ti me da igual.
Eres tú quien habla de problemas de adaptación, de sentirse solo, de echar de menos. A mí ya solo me queda desearte suerte y que tengas paciencia, que yo también pasé por eso. Pero verdad. Que salir se sale, se tarda y cuesta, pero se consigue.
Aunque, sinceramente, espero que te cueste. A pesar de que no te sirva para aprender.