jueves, 28 de enero de 2016

Electricistas

Confirmo que el pumpum está sobrevalorado
y que a mí cada vez me dura menos su efecto.
Como si fuera una anestesia
que me tiene (casi) inmunizada.
Como unas gafas limpias que, de repente, dejan ver sin codificaciones,
como si hubiera pagado el Canal+.
Y ahora hago zapping continuo,
sin prisa pero sin pausa,
buscando ese programa que me apetezca de verdad.
A lo loco y sin consultar la guía.

lunes, 25 de enero de 2016

jueves, 21 de enero de 2016

Amanecederos

En el fondo, no sé si todo lo que quiero sea ver (te) amanecer,
pero contarlos desde luego que sí.

lunes, 18 de enero de 2016

jueves, 14 de enero de 2016

Perdiendo los papeles otra vez

Quitadme los retales,
los amigos invisibles,
el felicitar con postales DIY
y parte de mi (demasiado) tiempo libre.

lunes, 11 de enero de 2016

martes, 5 de enero de 2016

Ley de la gravitación universal

Vamos a ponerle nombre a las cosas. 
A hablar con propiedad. 
A establecer límites pero sin levantar muros. 
A mirar a los ojos y no a la pantalla. 
Vamos a decirnos la verdad.
La que duele y la que hace cosquillas en el estómago,
que suben por la garganta cortando el aire y hacen enrojecer.
Y vamos a hacerlo ahora, que aún estamos a tiempo.
Mañana puede que sea tan tarde que nada tenga sentido.
Que se haya perdido por el camino,
que acabe siendo un fallo de conexión
que no permite la información y que hace perder el contacto.
Empezamos a la vez, ¿vale?
Así, nadie será el cobarde que hará del otro un valiente.
Así, estaremos en igualdad.
Así, tus palabras puede que solapen las mías
y, si no decimos lo mismo, puede que no me escuches.
Aunque estaría dispuesta a repetirlo,
las palabras y los hechos.
Voy a organizar mi discurso para no perderme.
Ve cogiendo sitio, yo me encargo de las palomitas.
Pero antes trae champán,
por si acabamos celebrándolo.

lunes, 4 de enero de 2016

Un año más

Lo de acabar los años bien y empezarlos cada vez peor también es un mérito.
El balance de 2015 es como una montaña rusa.
Bien al incio y a peor a medida que avanzaba, 
para acabar dando unos meses redondos.
Excepto lo últimos días, en picado.
Y en el subsuelo empieza 2016.
Me quedaré con que a mucho peor ya no puede ir.