Lo de acabar los años bien y empezarlos cada vez peor también es un mérito.
El balance de 2015 es como una montaña rusa.
Bien al incio y a peor a medida que avanzaba,
para acabar dando unos meses redondos.
Excepto lo últimos días, en picado.
Y en el subsuelo empieza 2016.
Me quedaré con que a mucho peor ya no puede ir.
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