domingo, 31 de mayo de 2015

Para no olvidar

Como siempre me pillabas de imprevisto, opté por escribir todo lo que quería decirte. Por eso y porque al final siempre acababa olvidándome de la mitad de las cosas. Y porque te conocía muy bien, como si te hubiera parido -que diría mi madre-, que eso también influía.

Tecleaba, leía y releía. Cambiaba las palabras y alteraba el orden de las frases para que sonase justo como debían sonar y no diesen lugar a ninguna interpretación que se escapara de mi control.

Y ahí es donde se acababa mi control de las cosas, el autocontrol de la nada que hacía que, aún teniéndolo previsto, acabara olvidándome de algo.

viernes, 29 de mayo de 2015

Disimular

Aquel día ya ni quería tu perdón, ni servía de mucho. Bueno, para hacer bonito sí. Igual es que necesitabas un lo siento por minuto, o que era tu forma de camuflar lo que verdaderamente querías decir pero no decías. Como casi siempre.

Y luego estaban tus perlas. De esas que más que impresionar, congelaban la sangre. Que si me llegas a pinchar, te hubieras dado cuenta de que mis venas tenían el mismo caudal que el río más seco del mundo.

Y, ¿cómo era aquello de hacer cosas en el momento más inoportuno? ¿Sirve para el don de la palabra en vez del acto? ¿Y dan premio? Porque de ser así, será difícil que consigan arrebatártelo. Y más después de soltar que cualquiera no es casi la madre de tus hijos mientras hasta la última célula de mi ser estaba en pause.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Esperamiento nº 77

'Voy a darte un beso, aunque tú no quieras participar, porque me conformo con saber que lo recibes'.


lunes, 25 de mayo de 2015

Maravillas de la condición humana

Has acabado convirtiéndote en todo lo que siempre me has acusado. Intercambiamos los papeles sin darnos cuenta y, lo peor, sin querer reconocerlo. Por evitar que la bomba estallase en la cara, cuando nos explotó en las manos.

Tú, abanderado de la sinceridad y del todo a la cara como argumento universal. Yo, del silencio y del guardar. Tú, que solo pensabas en cómo derribar los muros; yo, que hacía horas extra para reforzarlos.

Yo, que he eliminado el filtro cerebro-boca y ya no soy capaz de callar nada. Tú que lo callas todo solo para no reconocer que no estoy sola en todo esto. Yo, que acabé transformando el miedo en valor y pasé de la oveja al lobo en menos que cantaba el gallo. Tú, que te has dejado bloquear por el temor a lo que desconoces, a lo que no entraba en tus planes, a lo que solo te atreves a reconocer bajo las estrellas y con el falso valor que produce el alcohol.   

Tú, tú, tú. Y lo que queda de mí.

sábado, 23 de mayo de 2015

Fin

Un día leí que si de verdad quieres a alguien no puedes desearle que sea feliz con alguien que no seas tú. Puedes decirlo para quedar bien, para sentirte mejor o para dar a entender que no duele tanto. Aunque sepas que jode de narices.

Pero no he venido a eso. 

Vengo a decir que ahora sí deseo que seas feliz. Porque ya no te quiero para nada que implique más de un achuchón, dos besos mejilleros y una tarde-noche de cervezas.

Y esta vez es de verdad. 

Porque ya no te quiero para mí, pero nunca dejaré de quererte conmigo.

jueves, 21 de mayo de 2015

La destrucción o el adiós

Te he confundido con un chino. 

Yo ya no sé qué narices me pasa que veo tu cara en los rostros ajenos. Y yo queriendo viajar. Pero igual ser Willy Fog me trae más dolor de cabeza, de los que desembocan en problemas mayores. 

Si ni sé cómo es que aún no he acabado en un psiquiátrico. No me parecen tan descabelladas las paredes blancas y acolchadas, aunque tampoco sé si todo esto tiene cura. 

O si quiero curarme.

O si...

martes, 19 de mayo de 2015

Esperamiento nº 76

Evité lo químico e inestable hasta que, de repente, 
estuve dispuesta a dinamitarme. 
Por ti.
Y vaya estupidez.
Y menos mal.

domingo, 17 de mayo de 2015

Estos últimos días

Durante algún tiempo intentaron entenderse y, aunque es lo que necesitaban para el carpetazo final, tuvieron que acabar abandonando. Porque a medida que aquellas piezas invisibles iban encajando, iba cambiando la percepción del otro. 

Posiblemente, con el paso del tiempo, que el recuerdo fuese más o menos bonito les acabase dando igual. Pero en ese momento lo último que apetecía era quedarse con que, respectivamente, habían sido un poquito malas personas.

viernes, 15 de mayo de 2015

La magnitud de la tragedia

Cuando el libro se acabó y, después de cerrarlo y condenarlo al olvido de una polvorienta estantería, todo se volvió bicolor. En medio de una dualidad entre blanco y negro, donde el gris ni estaba, ni se le esperaba, dio con la clave de todo aquello.

El tiempo no había puesto nada en su lugar porque no lo permitieron. Y todo porque creyeron conocerse lo bastante como para pensar qué y cuándo algo iba a resultar desagradable para la parte contraria. O al revés, que después de tanto tiempo se desconocían tanto que no sabían con qué palabras acertar.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Esperamiento nº 75

Es muy probable que me acabe de pegar la hostia más grande de mi vida.
Pero he aprendido tanto, tan bueno y tan bonito que ni me duele el golpe.

lunes, 11 de mayo de 2015

Chucho malherido

Asumir las cosas me está produciendo un dolor de tripa que ni te imaginas. Es como si las mariposas se hubiesen vuelto caníbales y me devoraran por dentro. Y si así es, puedo hacerme una idea del hambre que tienen. Y de lo mucho que puedo tardar en acabar con ellas. O ellas conmigo.

Y solo se me ocurren dos repelentes. Y no sé cuál de los dos me apetece menos. Si el metálico que habla de clavos que sacan clavos o el malo conocido que lleva tu nombre.

Y encima estamos en primavera, que siempre atrae a más bichos, aunque hace bastante que vivo en un invierno perpetuo. Y me da igual el cambio de horario. Y de armario. Y el cambio en general, porque me puede la costumbre y crear una nueva rutina está muy lejos. Tanto que mi miopía me impide verlo.

sábado, 9 de mayo de 2015

Houston, tenemos un problema

Aquel que dijo que tenemos por destino un número de polvos, como si fuésemos los óvulos para toda una vida, mentía. No porque no exista tal cifra, si no porque no contaba con que yo era capaz de incrementarla aunque aquello ya no fuese a ningún lado. Porque eso es lo que significaba seguir intentándolo, ir sumando polvos hasta que nos comiese la mierda. O hasta hacernos mierda, mejor dicho.

Las cosas lógicas y el sentido común nunca llevaron nuestro nombre. Y así nos iba. Lo peor es que nunca lo llevará, que estamos en una edad muy mala como para caer ahora en cualquier tipo de aprendizaje. Eso, y que no somos perros de Pavlov. Y que se queden lejos los canes, que si no igual hasta nos lo planteábamos.

No somos humanos tropezando con la misma piedra, no. Somos la piedra y vamos rodando, por eso no cambiamos, aunque nos vaya desgastando. Que por no cambiar ni nos alejamos, aunque todo esto es desde hace mucho naturaleza muerta, como nuestro olfato. Por eso no nos llega la pestilencia.

jueves, 7 de mayo de 2015

Mujer esponja

Acabo de arreglarme el día comprando pintalabios como si viviera en un videoclip alternativo de Pájaro azul. Como si sonase todo el rato eso de tu corazón se pinta los labios y sale a bailar. Aunque no sea día de baile, al menos en sentido oficial.

Pero si alguien conoce algo que disipe más drama que un pintalabios, cuanto más rojo mejor, y unas cervezas, que me lo haga saber.

martes, 5 de mayo de 2015

Inmaculada decepción

A veces la empatía está sobrevalorada. 

Como ahora mismo, que si me pongo en tu lugar solo puedo dolerme más. Prefiero mi versión de los hechos, con sus mentiras y sus cosas, que tu verdad hiriendo. Aunque tampoco es que nada sea mentira, es solo que el lugar desde donde se miran las cosas produce diferente efecto. 

Y si es de punta a punta, es el efecto contrario.

viernes, 1 de mayo de 2015