jueves, 31 de diciembre de 2015

La piedra invisible

Un día me perdí lejos de la civilización. A lo lejos caía la noche, y cerca también, pero era como si el tiempo se hubiera detenido. Y la cobertura del móvil. Y pareció que hasta el reloj.

Quizá no llegó ni a la hora, pero aquello se multiplicó por mil. Todo, tanto los minutos como las sensaciones. Y daba miedo incluso, incluso un poco de vértigo, pero era tan bonita la estampa que te dejaba sin palabras. Y, aunque escocía un poco, fue maravilloso ver como ahí abajo la vida continuaba, mientras que arriba se paró hasta el aire.



martes, 29 de diciembre de 2015

Colillas en el suelo

Prometo no ser el descosido de ningún roto más que se cruce en mi camino. Que a veces yo también estoy para que me remienden y me aguanto. Me coso sola y me curo en silencio.

Que me parece muy bien pedir ayuda, pero es que los descosidos vienen a mí uno detrás de otro. Es oficial, esto es un no parar.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Enhorabuena, eres el que tiene más

Has ganado el mayor premio al desquicie, como si eso fuera un mérito o algo de lo que sentirse orgulloso. Como si buscaras el apluso del (gran) público.

Y subes a recogerlo con tus mejores galas y una sonrisa inventada. Improvisas el discurso y te regocijas en la ovación de una audiencia a la que le importas menos que nada. 

Escoges un lugar bien vistoso para colocar tan ansiado trofeo. Y yo, que miro desde la distancia, no entiendo nada.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Twin Peaks

Como Agent Cooper y la tarta de cereza.
Como Diane en la grabadora.
Como Bob con Laura. Y Leland, también. 
Como Audrey y su amor por Cooper.
Como Ed y Norma. Y Nadine con las cortinas.
Como Truman y Josie; Ben y Catherine, a su vez.
Como Ben y Lucy.
Como Donna y James. 
Como Shelly y Bobby.
Como Windom Earle con los secretos de Cooper.
Como el Enano y el Gigante.
Y así.
Meanwhile...

lunes, 21 de diciembre de 2015

sábado, 19 de diciembre de 2015

Esperamiento nº 106

Que el invierno te pille en bragas.
Y el resto de cosas, también.

jueves, 17 de diciembre de 2015

El día que volviste a la Tierra

Y, de repente, volvió el pumpum, aunque no sabía de dónde venía. Lejos estaba, eso era evidente, pero no cuánto ni porqué. Nueva nota mental: no inicies conversaciones que, en realidad, no te apetecen ni esperes que te acompañen en cada cerveza, se dijo al mismo tiempo que sabía que no iba a cumplir nada de eso. Aquella nota ni se había anclado en su corcho cerebral, ni iba a hacerlo. De hecho, fue triturada justo después de teclear el último punto. 

Inestable, inconstante, insegura que es una.

Con lo bien que estaba el pumpum en el olvido, fuese quien fuese el culpable. Pero debe de ser que también era inquieta, aunque pensase de sí misma que era lo más vago del mundo. Joder, si es que tampoco pedía tanto, o eso pensaba. Se acostumbró a dar sin pedir nada a cambio y, aunque se le hacía raro, poco a poco iba animándose a soltar pequeñas sugerencias, como quien va lanzando semillas por si con suerte un día acaban por germinar.

Pero ya se sabe que eso no pasa de un día para otro. Que había que regar, pero en su justa medida que si no se ahoga. Lo único que tenía claro es que no serían sus lágrimas.

martes, 15 de diciembre de 2015

Pequeña gran revolución

Como el olor de las castañas en invierno 
y las gafas empañadas al subir al bus.
Como una visita inesperada que con calentar las manos 
con las suyas lo tiene todo hecho. 
Y ganado.
Como jugar a fumar y calentarse por dentro,
a base de chocolate caliente.
Entre otras cosas.
Como las luces de navidad encendidas puntualmente, 
a las seis, ni un minuto más.
Como ellas mismas creyéndose muérdago 
y robando besos sin saber, siquiera, si dan suerte.
Qué osadas, qué valientes,
qué mierda de valor pero qué bien hace.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Palabras más, palabras menos XXIII

'Pides mucho y yo sólo quiero una cosa: una visita'.

E.P.

Aún siguen diciéndome cosas bonitas.

viernes, 11 de diciembre de 2015

miércoles, 9 de diciembre de 2015

El último dolor de cabeza

Has rebuscado en mis vergüenzas caducadas para dale corazón.
Antes solo saltaba una estrella,
ahora explota un gran corazón rojo.
Antes no lo hacías y ahora no lo entiendo.
Tampoco porqué hurgar.
A veces creo que odio Twitter.
Y a ti.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Teatro del dolor

En mi alma de folclórica suena todo el rato Marinero de luces y Como una ola. Cualquiera diría que mi mayor temor es el agua. Pero es muy de folclórica sufrir, así que voy bien. Pero sin vestidos de boda de raso feos, ni peinetas ni mantillas, que vivimos ya en el s.XXI y estará de moda ser vintage, pero sentido del ridículo aún me queda.

sábado, 5 de diciembre de 2015

martes, 1 de diciembre de 2015

Cosas que no hay que contar

La charla. Esa conversación que es inevitable acabe saliendo pero que decide hacerlo un domingo a las 10, después de cenar y como postre del postre. Que no te pilla en bragas porque sigues en la calle y no eres tan exhibicionista. Que no llega a dejarte helada porque no hace tanto frío como para llevarte a la criogenización, pero que te deja el shock suficiente como para repensarlo toda la semana. Intentando ver qué no dijiste y cómo podrías haberte explicado mejor. Tarde y mal, como casi siempre.

La charla de la sinceridad y de dejar todo claro para que luego no haya malos entendidos. Primera gran mentira. Los malentendidos nacen ahí y en ese momento, que hasta entonces tú dormías estupendamente, a pierna suelta, con la ventana aún abierta y casi sin tapar, que todavía no hace frío invernal y tú sigues siendo muy de dormir en bragas. Pero claro, la charla tenía que llegar, la maldita charla.