lunes, 31 de agosto de 2015

Día 4

Sospecho que, a este paso, vas a dolerme siempre. 
Me dolías cuando estabas cerca y casi sin estar y me
sigues doliendo ahora desde el otro lado del océano.

sábado, 29 de agosto de 2015

Día 3

Buscar sustitución.
Sin ser igual.
Sin querer serlo.
Pero intentándolo.

martes, 25 de agosto de 2015

Esperamiento nº 90

La gente-banco, que sólo funcionan según el tipo de interés.
Esa gente.

domingo, 23 de agosto de 2015

Día 2

He vuelto a llevar la misma ropa por millonésimo día consecutivo. Me puede todo lo que en ella está impregnada. Y qué cerdada.

Pero, a veces, lavar no es tan fácil como parece.

viernes, 21 de agosto de 2015

Día 1

Como el que se despierta con dolor de estómago porque está vacío. Pues así todo el día, incluso después de las comidas. Hay vacío, pero no de hambre.

Al menos no de comida.

miércoles, 19 de agosto de 2015

lunes, 17 de agosto de 2015

Todo es mentira

Deberían explicarme de nuevo lo de las retiradas a tiempo. Eso, o una hostia con la mano abierta. O ambas. E imponerlo en las escuelas como asignatura obligatoria: Saber vivir, como el programa. O algo así.

Que luego sabemos mucho de todo pero nada de la vida. Y, aunque vayas aprendiéndolo poco a poco, siempre llegas tarde y acaba lanzándote al foso. Y ya se sabe lo que cuesta salir. 

Porque no es como en las pelis, que al final siempre hay un salvador. Ese debe ser uno mismo, pero hasta que lo encuentra y descifra todo lo anterior pueden pasar siglos. Incluso acabar muriendo por insolación, o congelado. 

O muriendo a secas, pero anticipando la fecha final.

jueves, 13 de agosto de 2015

Hágase tu voluntad


Sálvala, tú eres el centro de su oración, siempre está atenta.
Libérala, saca su corazón, deja secarlo al sol.
Late tan lento, tan lento.. apágalo.

martes, 11 de agosto de 2015

Dos bandos

En el metro, me he sentado enfrente de una pareja de ancianos. Él le pasaba un brazo por los hombros. Ella ponía cara de perro. Supongo que era una metáfora de la vida.

Uno queriendo y otro no queriendo querer.

domingo, 9 de agosto de 2015

Hay un fuego

Desaprovechar unas piernas largas por no llevar faldas cortas.
Desaprovechar una 100B sin lucir escote.
Desaprovechar el tiempo, y la vida, por quedarte en el mismo sitio.
Dejarte paralizar por algo, que no es miedo,
pero que también asusta y te congela.
Y que se clava y duele.
Y no hay cómo arrancar.
Aprender a vivir con el aguijón en la espalda,
extirpando el dolor mental y convirtiéndolo en impulsos.
Para seguir.
Para empezar.
Para volver a vivir.

viernes, 7 de agosto de 2015

En la sed mortal

Como cuando la boca te sigue sabiendo a alcohol
y empiezas a oler a resaca.
Como cuando te duele la cabeza y
haces eses de regreso al hogar.
Como cuando te rascas el ojo 
por quitarte dos veces la misma lentilla.
Como cuando no te desmaquillas 
y amaneces siendo un oso panda.
Como un desayuno de ibuprofeno.
Como un domingo en el sofá.
Con palomitas y viendo The Goonies.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Arráncame la vida

Todo lo que nunca te dije se me ha quedado justo aquí, haciendo tapón. 
Tanto que ya no es posible el paso de sangre entre mis aurículas y ventrículos. 
Se han vuelto compartimentos aislados, 
como tú y yo. 
Llorar a mares tampoco me sirve para ir liberando espacio, 
porque las lágrimas están tomando parte activa en esto 
que sospecho acabará en inundación. 
Ni siquiera circula el aire. 
Es más, creo que estoy empezando a amoratarme, 
por fuera y por dentro. 
Tampoco hay sol. 
Todo se basa en un baile de oscuras nubes, 
como si hubiese adquirido un abono “escala de grises” 
que no recuerdo y cuya cancelación se me hace urgente. 
Últimamente no salgo de ti, 
ni tampoco a la calle. 
Mi cerebro exige un poco de ventilación 
y cada una de mis células algo de aire fresco 
y, de seguir así, acabaré por apolillarme. 
Aunque un poco más de autodestrucción no creo que vaya a notarse.

sábado, 1 de agosto de 2015

Algo repetido

Tengo tanta mierda en la cabeza que me despierta a deshoras y hace que me ruja el estómago. Una dice que quiere fiesta, el otro que tiene hambre. Y yo sueño. Y aquí estamos los tres.

La culpa es del verano. Y de la ola de calor. Corrijo: olas, en plural. Y de la exposición solar. Y las tardes de playa, cerveza y aftersun. Bueno, a estas tres últimas se lo perdono todo.