De esto he aprendido que soy asquerosamente empática. No es que no me guste, o me auto-repulse por ello, es que lo soy con cualquiera. Hasta contigo. Y eso, a veces, hasta llegó a doler.
Me hubiera gustado no ser capaz de ponerme en tu lugar, de dejar de explorar todas las posibilidades y de concentrarme en mí. Y en nada más.
Aunque igual me hubiese gustado infinitamente más que tú sí hubieras tenido un mínimo de empatía. Pero eso fue Misión Imposible y tú no eras Tom Cruise.
No hay comentarios:
Publicar un comentario