Hoy me he despertado egocéntrica y he decidido que voy a serlo durante un largo tiempo. Algo en mí ha hecho click y se ha reiniciado el sistema. Se ha colocado todo en su lugar. Me he recolocado.
Basta de ceder el sitio en la lista de prioridades. De dejarme para el último momento y de querer ayudar siempre sin esperar nada a cambio, pero esperando en el fondo. De estar en todo y tener que esperar a que estén. De iniciar las cosas que acaban quedando a medias. Y retomarlas por una estúpida positividad que no se sustenta en nada. Y que, si no tiene pies, mucho menos tiene cabeza.
Stop a las causas perdidas. Adiós a las pérdidas de tiempo.
Yo soy yo y mi centro del universo.
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