Merecía saber tu partida,
la de cartas y la otra.
Conocías mis naipes
tanto como yo ignoraba los tuyos
y solo me di cuenta al final de la partida.
La de cartas y la otra.
La coma que se hizo punto y seguido
terminó por ser uno y aparte,
para marcar bien la disancia.
Entre las letras y entre nosotros.
Para que el que leyera no supiera
dónde empezaba uno y acababa el otro.
En las letras, no entre nosotros.
No empezamos ni acabamos,
ni siquiera fuimos punto,
mucho menos coma.
Ortográfica, no forma verbal.
Comer comas será como acabar con los límites,
con las fronteras.
Geográficas, no verbales.
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