Es posible que haya gente que necesite un manual para entender ciertas cosas.
Esa gente que se va, o que acabas echando por algún motivo,
y que cuándo le vuelve a apetecer, hace acto de presencia.
Y pretende ocupar un lugar que ya no le corresponde,
un puesto que acabó siendo reemplazado por alguien mejor.
Porque de cualquier otra manera hubiera mantenido su posición.
Y no lo entiende. Y ni tú entiendes qué narices querrá ahora,
que ya no hay nada, que quizá nunca lo hubo,
y que has aprendido a vivir con su ausencia.
Mejor dicho: sin su presencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario