Suponer es un gran error. Y presuponer, aún más.
Supones que alguien quiere algo cuando ni siquiera te has molestado en preguntárselo, y actúas en función a lo que tú has supuesto de los demás. Presupones para intentar ir un paso adelante y, al final, te das cuenta de que has acabado tres por detrás. Y encima haciéndolo peor que mal.
Qué nos costará pecar de sutilmente indiscretos y preguntar antes de suponer nada. Qué costará, aunque presupongas, no mostrar lo feo que es tu plan A por muy bonito que sea el B.
Presupones todo y supones que los demás van a sentir lo que tú has decidido que iban a hacer. Y, sorpresa, tu plan además de fallido, ha resultado doloroso para el presupuesto. El de dinero no, el supuesto humano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario