jueves, 19 de octubre de 2017

Nadie por las calles

Suena el despertador, lo paras, te duchas
y te pones lo primero que pillas 
con la poca luz que entra del pasillo.

Antes de salir, 
te das cuenta de que se te ha olvidado algo,
y vuelves.

Vuelves para besarme la frente,
para aspirar el olor de mi pelo
y acariciarme la mejilla.

Lo haces porque crees que duermo,
pero sólo estoy fingiendo.
Y lo hago porque sé que,
de otra forma, no te hubieras atrevido.

Te marchas a trabajar y yo me quedo en tu cama.
Guardando el calor,
oliendo a ti,
soñando contigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario