A veces (muchas, demasiadas veces), tengo ganas de llamarte.
De preguntarte qué tal estás. De si ya estás mejor.
Porque aún a veces (muchas, demasiadas veces) necesito saber de ti.
Que igual es un poco de mente enferma,
pero mejor no te cuento lo que, a veces,
(muchas, demasidas veces, sigo haciendo.
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