No te voy a contar la de veces que he pensando en llamarte, porque no me apetece mostrar más debilidades. Ya no. Nunca. Al menos contigo.
No te voy a contar que aún flaqueo cada vez que me hablan de ti. Que a veces aún hasta se me saltan las lágrimas. Aunque voy perfeccionando la técnica del escondite. Que si ya vale de llorar, vale más delante del prójimo.
Todavía sigo estancada aquí, sí. Pero es que recuerdo este final para que no vuelva a convertirse en ningún principio más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario