Tú me animabas a saltar mientras te quedabas en la orilla.
Me viste nadar hasta el cansancio sin avisarme
de que, despúes, no podría descansar.
Empecé a ahogarme y no sé qué hacías,
de todo menos ayudar.
Al final, y como siempre, me rescaté sola.
Ahora que vuelves, no sé a qué,
no te necesito para nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario