Creo que ya no me apetece salvar
de una muerte inminente a ninguna conversación.
Me niego a seguir dándoles migas de pan
sólo para que se queden un rato más.
A hacerles el boca a boca
cuando desde hace horas no se escucha su respiración.
A probar toda forma de reanimación
y cualquier ungüento casero.
Dos no hablan si uno no quiere
y, aquí, hay alguien con cero interés.
No hay comentarios:
Publicar un comentario